viernes, 25 de enero de 2019

Siria é o escenario

 Siria perdida.                           


Yo me llamo Mohamed y vivo en un pueblo de Siria, pueblo que está en medio de la guerra. Me paso todo el día sin salir de casa por el miedo y mis padres se tienen que arriesgar a ir a por comida una vez a la semana. Queremos salir del país e irnos para Francia. Estamos ahorrando para gasolina para echarle al coche e ir hasta la frontera de Marruecos. Vamos a rezar mucho para que todo salga bien. Pasó 1 año desde que os cuento esto. Al final cruzamos, pero mi madre se quedó porque no quería cruzar la frontera. Ahora estamos viviendo, en una pequeña localidad marroquí, mi padre y yo. Estamos ahorrando más para ir a por mi madre.
                                                                                           Iago Sánchez



                                                             Guerra en siria

La madre de una familia, que vivía en  Siria, no estaba bien de salud. Un día que estaba todo calmado, o eso parecía, le dijo a sus dos hijos que fueran a buscar un par de cosas al mercado, advirtiéndoles  que si escuchaban ruidos fuertes se refugiaran y se protegieran uno al otro.
Los niños se vistieron con la poca ropa que tenían, la madre les dio un par de monedas y salieron a comprar lo que la madre les había dicho. Llegaron al mecado, compraron y pagaron. Como les había sobrado algo de dinero, pensaron en comprar un medicamento que necesitaba su madre, pero  el dinero no era suficiente. Volvieron a casa y entregaron la compra y el dinero que les sobrara, pero la madre les dijo que lo guardaran ellos y que podían jugar fuera un poco, entonces los pequeños pensaron que si juntaban ese dinero y el que tenían ellos ahorrado, tendrían sufiente para la medicina y aprovecharon ese momento para conprárselo. Cuando volvían de comprarlo, vieron como unos aviones comenzaban a bombardear las casas, ellos se refugiaron, pero uno de ellos salió pensando que cesara el ataque, sin embargo la desgracia cayó sobre el, igual que un proyectil. 
                                                                                                                                  Jennifer Pousada








Charla de Francisco Castro e a asociación Alento.



Hoy 25 de enero, tuvimos una charla relacionada con el libro Iridium. Estuvo muy bien.Vino una chica, Papu, de la asociación Alento y el escritor del libro, Francisco Castro. Me resultaron encantadores. 
Ellos están en la asociación Alento que atiende gente con daño cerebral adquirido, DCA. Hicimos unos juegos, el autor daba una palmada y nosotros teníamos que dar dos palmadas y si el daba dos, nosotros teníamos que dar una palmada; fue muy divertido. Después los dos estuvieron contando cosas de sus vidas y luego nos hicieron unas preguntas sobre lo que contaron, pero era un poco complicado porque hablaban los dos a la vez y muy rápido. Con estos juegos querían que pudiésemos entender como recibe y procesa la información una persona con DCA.
El escritor es de Vigo y la neuropsicóloga de Ourense.

Yo conozco mucha gente que tiene problemas y yo la suelo ayudar . Y a la
gente que no tiene muchos recursos igual. Ayudo con ropa y comida a través de una asociación del ayuntamiento.
                                                                                          Jennifer Pousada




Hoy en el instituto tuvimos una charla sobre el libro Iridium.
 El autor, Francisco Castro, nos habló un poco del libro y de su protagonista, Iris. La verdad es que estuvo hablando del libro y después nos puso un vídeo sobre gente que tiene DCA, daño cerebral adquirido, igual que la protagonista. Gente que  le cambió la vida en dos segundos. Alento es una fundación para esas personas que necesitan ayuda, por eso lo acompañaba Papu, una psicóloga que trabaja en esa asociación. Después nos dijo para hacer  un juego con unas tarjetas y luego con las manos, fueron muy divertidos.
Tanto Francisco Castro como Papu me resultaron  personas muy agradables.  Me gustó mucho la charla del libro y si tuviera el mío se lo daría para que me lo firmase. 
                                                                                                Noelia Fernández